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Archive for 31 marzo 2009


En
una de las hermosas lagunas del gran Concepción, mi ciudad natal, se desató una
catástrofe: una enorme mortandad de peces. 
A decir de algunos por causa natural; argumentando “desoxigenación del
agua por bacterias”.  Las imágenes eran
dolorosas por la agonía de estos seres vivos  (como nosotros).  La explicación irrisoria  para mí. 
Esto debe tener una explicación, una sola: “la mano del hombre” pues la
naturaleza es sabia y  se condice en sí
misma, no daña, no aniquila.

Mi
blog es literario y como una forma de protesta 
recojo una leyenda chilena respecto a un ave nativa, la loica.  ¿Porqué?… por una simple razón: habla de la
vida.  

“Junto
al río, un lamento

un
entrecortado respiro,

acecha
la muerte negra

negro
el fallido tiro.

Marina
Flores Rozas”

POR QUE LAS
“LOICAS” TIENEN EL PECHO ROJO

            
Dicen que antiguamente la loica era un pájaro como
tantos otros, de color negro y gris que no llamaba en nada la atención. Ocurrió que en el
Valle Abajo, escondido entre varias colinas y el río, las loicas habían
encontrado un paraíso donde vivían y se multiplicaban con gran contento.
Muchos años duró este tiempo feliz, hasta que un día un cazador que merodeaba
por Puangue, perdió su ruta y caminando y caminando, llegó a Cuncumén. 

Agotado por el
viaje, se echó a dormir en medio de unos espinos a través de los cuales se veía
un cielo tan lleno de estrellas, que casi molestaban su vista cansada. 

Al despertar,
sintió el trinar de numerosos pajaritos. Su alma de cazador dio un vuelco en el
pecho, preparándose para un festín inesperado. El hombre, sin siquiera preocuparse
de tomar un vaso de agua, preparó su escopeta y sin pensarlo dos veces, apuntó
a una loica que lo observaba desde el espino y disparó la mortífera arma que
estalló en un ruido infernal.

Las loicas que
observaban paralizadas al extraño personaje, sin comprender el peligro que
representaba, huyeron ante el estampido, pero ninguna de ellas fue alcanzada
por las balas asesinas. La verdad es que había sido tal la prisa del cazador,
que había cargado mal su arma y ésta había reventado causándole una horrible
herida en el cuello. 

Las aves aterradas
se quedaron largo rato escuchando los gritos y quejidos del hombre y, cuando
éste calló, una de ellas venció el miedo y se acercó. 

-Perdón-, le
susurró el hombre, – Ayúdame por favor-. 

La pequeña loica
tuvo pena al verle los ojos cubiertos de sangre y la lengua seca de sed. Sin
ponerse a pensar mucho, tomó con su pico unas hojas de menta silvestre y le
limpio poco a poco los ojos. Las plumas de su pecho empezaron a mancharse de
sangre y tierra pero, aunque se veía harto fea, ella prosiguió su tarea. 

Las otras loicas,
sin decir palabra, la comenzaron a ayudar y se turnaron para depositar en la
boca del herido, gordos granos de uva negra entregándole así el agua y el
azúcar que tanto necesitaba. 

Un grupo de ellas
emprendió viaje hacia el poblado y comunicó a un perro del lugar la noticia del
malherido que yacía esperando ayuda en el Valle Abajo. Dio la casualidad que el
tal perro andaba buscando a su amo que se había perdido en aquellas colinas. El
animal corrió a avisar con furiosos ladridos a los familiares del hombre que,
sin tardanza partieron a Cuncumén con vendas y medicinas. 

El ángel de la
guarda del cazador, que estaba de lo más avergonzado de las costumbres de este
hombre, comunicó a Dios toda esta increíble historia y entonces, ante los ojos
asombrados de las gentes y de los otros animales del lugar, en el pecho de las
loicas se formó un precioso triángulo colorado, con la misma forma de la mancha
de sangre que había ensuciado las plumas de los bondadosos pajaritos. 

Desde entonces las
loicas son las aves más lindas del lugar y su figura inconfundible recordará
para siempre a los hombres, que Dios premia la generosidad y el perdón.

 Leyendas y mitos
de Chile

 

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Lluvia de otoño

 Mojó la lluvia al otoño

y apaciguó al sol de marzo,

ansiosa la tierra seca

la sorbió de trago en trago.

Eran las primeras gotas,

lloviznar acompasado

que en dueto con el frescor

diamantó al día largo.

Enlace de otoño y lluvia,

entre neblinas y vahos,

pigmentándose los iris

de un boceto algo nostálgico.

La lluvia siguió cayendo,

aquel tintinar metálico

lavaba la cara seca

de un día otoñal de marzo.

 Marina Flores Rozas


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Otoño

AVES MIGRATORIAS SE DESPIDEN DE
NUESTRA ZONA

 Durante esta época del año,
varias zonas de nuestra región del Bío-Bío (Chile) ven cómo están emprendiendo
el vuelo de regreso al hemisferio norte miles de aves migratorias, tras
aprovechar por estos lados el cálido clima primaveral y veraniego. El
espectáculo es sobrecogedor. Fotos: G. Salgado S.  Diario El Sur de Concepción, Chile
(www.diarioelsur.cl) 

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